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Pioneros
en Espaņa
La historia de Lyssolen empieza a escribirse en Cuba, donde un
emigrante bilbaíno va dando forma a la idea de montar una
empresa en su país de origen, dedicada a la fabricación
de colas, barnices y productos de mantenimiento para la industria
del parqué, al observar el auge que están experimentado
los pavimentos de madera. Como buen conocedor del oficio, aprendido
en la isla caribeña, se da cuenta que el éxito en
España pasaría por mejorar el pulido de la madera,
por lo que decide diseñar una máquina, ayudado por
un ingeniero americano afincado en Cuba. Ya en España,
la compañía fundada por ellos, Productos Químicos
para el Parqué (Proquipark S.L.), presume de poseer la
primera pulidora netamente española.
Conscientes
de la necesidad de estar al día en los últimos avances
técnicos del sector, deciden buscar en Suiza una empresa
que les pueda proporcionar asistencia técnica. La encuentran
en Lyss y tal es su vinculación a esta ciudad suiza y al
país en general que deciden cambiar la denominación
social, rebautizando su empresa como Lyssolen e inspirarse en
una torre de Berna para diseñar su logo. Corren los años
70 y como fórmula de financiación optan por dar
cabida en el accionariado al padre de José Ignacio, que
se encargará de la expansión comercial de la empresa.
Los años
que le suceden están marcados por la consolidación
de Lyssolen en el mercado nacional y será desde el momento
en que su padre adquiera todas las participaciones de la sociedad
e implique a toda su familia en el negocio, cuando se plantea
la comercialización de sus productos en otros países.
"Para afrontar este reto, éramos conscientes de que
lo primero que teníamos que hacer era dotar a nuestras
instalaciones de tecnología punta, así como obtener
las certificaciones de calidad y medioambientales ISO 9002 y 14001.
Requisitos que consideramos imprescindibles antes de abordar el
camino de la exportación", señala José
Ignacio Miguel, como las primeras decisiones adoptadas con la
familia al frente de la empresa.
Una vez conseguidos
estos objetivos y con José Ignacio Miguel Pampliega ocupando
ya la gerencia de Lyssolen, se empieza a pulir la idea de salir
al exterior, "mi apuesta personal de sucesión",
asegura. "Lo primero que hice fue acudir al ICEX a ver qué
servicio me podía ofrecer para llevar a cabo el proyecto
y allí me hablaron del programa PIPE, indicándome
que estaba diseñado para aquellas empresas que se inician
en la exportación. Lo estudiamos y nos unimos inmediatamente
a él; en realidad era lo que yo iba buscando".
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