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Pisando con brillantez
El 14
de diciembre de 1988 es una fecha recurrente en la memoria de
José Ignacio Miguel Pampliega. Acababa de licenciarse en Ciencias
de la Información, rama Periodismo, y se precipitaba a ejercer
la profesión para la que se había preparado, pero un acontecimiento
inesperado hizo que su vida diera un giro de 180 grados.
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José
Ignacio Miguel Pampliega |
Su padre reunió
a la familia en busca de colaboración para sacar adelante
Lyssolen, una empresa cuya dirección había quedado
en sus manos tras la jubilación de sus otros dos socios.
Toda la familia se involucra en el proyecto de forma que, en el
futuro, su hermana, licenciada en Ciencias Químicas, se
haría cargo del departamento de Investigación y
Desarrollo, su hermano, con formación económica,
del departamento financiero y él de la gerencia. Pero,
hasta llegar a este punto hubo que recorrer mucho camino, sobre
todo por parte de José Ignacio: de la planta de producción
pasó al área administrativa y comercial, mientras
acudía a diferentes cursos y seminarios para completar
la formación que le faltaba tanto en materia de barnices
y maderas, como en gestión de empresas y desarrollo de
proyectos. "Ha sido un proceso largo y concienzudo, en Lyssolen
creemos que la estrategia hay que plantearla a 10 o 15 años
vista y que implique todas las decisiones a corto plazo. Esta
fue la práctica que desarrolló mi padre cuando decidió
llevar las riendas de la compañía", explica
el propio José I. Miguel Pampliega.
Su voz es
clara y contundente y su mensaje directo. Sabe adonde quiere llegar
y cómo conseguirlo. "Si yo he recibido una empresa
afianzada en el territorio nacional, mi reto es dejarla consolidada
en los mercados internacionales", aserto que José
Ignacio repite varias veces durante la entrevista y que constituye
el principio y el fin que rige su gerencia. Y para conseguirlo
está haciendo lo más sencillo, si por sencillo entendemos
lo más académico, lo que se incluye en cualquier
manual sobre comercio exterior: antes de abalanzarse sobre los
mercados exteriores acudió a los organismos e instituciones
especializados en la materia. Así, tras haber modernizado
la fábrica e implantado un sistema integrado de gestión
-certificado con la ISO 9002 y la 14001-, optó por dirigirse
al Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX) para asesorarse
en su salida al exterior. Pero, Lyssolen nunca habría llegado
hasta este punto sin la labor desarrollada años atrás
tanto por su padre, como por sus fundadores.
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