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La
entrada en la UE es el principal objetivo de la acción exterior
de la República Checa, tanto por razones económicas como políticas.
A pesar de
un cierto desencanto de la población (sólo el 51%
de los checos apoya el ingreso de su país en la UE), y
a pesar también de las continuas decepciones que llegan
desde Bruselas cuando se habla de calendarios para la incorporación,
la sociedad checa vive y trabaja para conseguir un día
no lejano ese irrenunciable objetivo.
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Un país avanzado
La República Checa ha sido tradicionalmente, y continúa
siendo, un país avanzado económica y tecnológicamente,
con una clara vocación industrial y manufacturera.
La industria
checa, que aporta un 35% del PIB, tiene como característica
propia la convivencia en su seno de:
- grandes empresas públicas y privadas herederas de los
grandes conglomerados industriales públicos que, inmersas
en procesos de reestructuración, no tienen clara su viavilidad.
- pymes de capital checo, competitivas en sectores como el textil,
piezas de automoción, máquina-herramienta, caucho,
papel, cristal, etc.; y, junto a ellas, empresas grandes y pequeñas
con participación de capital extranjero, muy bien gestionadas.
Por lo que
se refiere al sector servicios, el proceso de reconversión
y modernización ha venido acompañado de una fuerte
penetración de capital extranjero, principalmente en actividades
como la banca, la distribución comercial y, en ciertos
aspectos, la hostelería.
Dentro de
las reformas institucionales y legislativas en el área
económica, que señalan como necesarias tanto la
UE como la OCDE, habría que subrayar la modernización
de los sistemas fiscal y financiero, así como la puesta
en marcha de un sistema de seguridad social y de pensiones más
autosuficiente a largo plazo.
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Diez años de vértigo
Tres son las etapas en la evolución de la coyuntura económica
de la república desde la revolución de terciopelo
de 1989.
- La primera, que abarca hasta el final de 1990, se caracterizó
por los profundos cambios de orden político y social,
que trajeron como consecuencia caídas significativas
del PIB.
- Una segunda etapa, hasta el año 1997, contempló
el comienzo del proceso de privatización, la creación
del nuevo marco jurídico económico, la entrada
en vigor del Acuerdo de Asociación con la UE (1993),
y un fuerte incremento de la demanda interna favorecido por
una excesiva expansión del consumo. En esta etapa se
adoptaron medidas de liberalización de los intercambios
con el exterior que más tarde demostraron ser excesivas
para la capacidad competitiva de la economía checa.
- A partir de 1997, fue necesario introducir una serie de medidas
restrictivas de la demanda, fiscales y monetarias, que originaron
un período (1997-99) de declive y estancamiento productivo
y de frustración entre la población.
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Mejorando lo presente
La economía checa pudo corregir en 1999 los desequilibrios que
se desencadenaron a partir de 1996 y 1997. Las estimaciones para
el recién terminado año 2000 son muy positivas.
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Volcada al exterior
La República Checa es muy dependiente del sector exterior,
de ahí que optara, desde el comienzo de la transición,
por una decidida liberalización de su comercio exterior.
La situación ha cambiado ahora de forma radical, de manera
que, en 1999, el 66,5% de todas las transacciones con el exterior
se llevó a cabo con la UE. Sus socios más importantes
son Alemania, Eslovaquia, Austria, Italia, Francia y Rusia.
Sin embargo,
desde el prisma de la inversión, la apertura al exterior
no ha sido tan significativa hasta época muy reciente. En
realidad, hasta 1997, se consideró que el inversor extranjero
no debía disfrutar de incentivos especiales. Además,
el sistema de privatización por cupones supuso una discriminación
para la inversión extranjera, ya que era poco transparente
y favorecía al inversor nacional. A partir de 1998, se puso
en práctica una política más activa de promoción
de la inversión, orientada sobre todo a
atraer al capital extanjero .
Actualmente,
las transacciones exteriores se encuentran completamente liberalizadas
en lo referente a las operaciones por cuenta corriente y a la
mayoría de las operaciones por cuenta de capital.
En los próximos años, no parece que el actual equilibrio
del sector exterior vaya a verse amenazado como en 1996/97.
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