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La
entrada en la UE es el principal objetivo de la acción exterior
de la República Checa, tanto por razones económicas como
políticas.
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| Es
una de las cincuenta estaciones termales que
hay en la República Checa, creadas gracias
al millar de fuentes de agua mineral que existen
en el país. |
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| Las
ciudades históricas como Praga constituyen
un destino popular para los viajeros. El turismo
constituye una de las mayores fuentes de ingresos
del país: representa el 7% del PIB y
el 16% de las exportaciones (1998). La contribución
financiera de este sector también influye
muy positivamente en el desarrollo del comercio. |
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| a
200 km de la capital, con la que está
comunicada por la principal autopista del país,
acoge junto con Praga, las principales ferias. |
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| La
ciudad cuenta con dos puertos y varias instalaciones
portuarias. Tiene una planta petroquímica
y una refinería de petróleo que
están dotadas además de oleoductos
que transportan el producto acabado hasta El
Cairo. |
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A pesar
de un cierto desencanto de la población (sólo
el 51% de los checos apoya el ingreso de su país
en la UE), y a pesar también de las continuas decepciones
que llegan desde Bruselas cuando se habla de calendarios
para la incorporación, la sociedad checa vive y trabaja
para conseguir un día no lejano ese irrenunciable
objetivo.
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Un país avanzado
La República Checa ha sido tradicionalmente, y continúa
siendo, un país avanzado económica y tecnológicamente,
con una clara vocación industrial y manufacturera.
La industria
checa, que aporta un 35% del PIB, tiene como característica
propia la convivencia en su seno de:
- grandes empresas públicas y privadas herederas
de los grandes conglomerados industriales públicos
que, inmersas en procesos de reestructuración,
no tienen clara su viabilidad
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El
Gobierno checo creó en 1999 la Agencia de
Revitalización, con el objetivo de renacionalizar,
en su caso, estas compañías, sanearlas
y encontrar socios extranjeros. |
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- pymes de capital checo, competitivas en sectores
como el textil, piezas de automoción, máquina-herramienta,
caucho, papel, cristal, etc.; y, junto a ellas, empresas
grandes y pequeñas con participación de capital
extranjero, muy bien gestionadas.
Por
lo que se refiere al sector servicios, el proceso de reconversión
y modernización ha venido acompañado de una
fuerte penetración de capital extranjero, principalmente
en actividades como la banca, la distribución comercial
y, en ciertos aspectos, la hostelería.
Dentro
de las reformas institucionales y legislativas en el área
económica, que señalan como necesarias tanto
la UE como la OCDE, habría que subrayar la modernización
de los sistemas fiscal y financiero, así como la
puesta en marcha de un sistema de seguridad social y de
pensiones más autosuficiente a largo plazo.
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Diez años de vértigo
Tres son las etapas en la evolución de la coyuntura
económica de la república desde la revolución
de terciopelo de 1989.
- La primera, que abarca hasta el final de 1990, se caracterizó
por los profundos cambios de orden político y social,
que trajeron como consecuencia caídas significativas
del PIB.
- Una segunda etapa, hasta el año 1997, contempló
el comienzo del proceso de privatización, la creación
del nuevo marco jurídico económico, la entrada
en vigor del Acuerdo de Asociación con la UE (1993),
y un fuerte incremento de la demanda interna favorecido
por una excesiva expansión del consumo. En esta
etapa se adoptaron medidas de liberalización de
los intercambios con el exterior que más tarde
demostraron ser excesivas para la capacidad competitiva
de la economía checa.
- A partir de 1997, fue necesario introducir una serie
de medidas restrictivas de la demanda, fiscales y monetarias,
que originaron un período (1997-99) de declive
y estancamiento productivo y de frustración entre
la población.
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Mejorando lo presente
La economía checa pudo corregir en 1999 los desequilibrios
que se desencadenaron a partir de 1996 y 1997. Las estimaciones
para el recién terminado año 2000 son muy positivas.
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Volcada al exterior
La República Checa es muy dependiente del sector
exterior, de ahí que optara, desde el comienzo de
la transición, por una decidida liberalización
de su comercio exterior. La situación ha cambiado
ahora de forma radical, de manera que, en 1999, el 66,5%
de todas las transacciones con el exterior se llevó
a cabo con la UE. Sus socios más importantes son
Alemania, Eslovaquia, Austria, Italia, Francia y Rusia.
Sin
embargo, desde el prisma de la inversión, la apertura
al exterior no ha sido tan significativa hasta época
muy reciente. En realidad, hasta 1997, se consideró
que el inversor extranjero no debía disfrutar de
incentivos especiales. Además, el sistema de privatización
por cupones supuso una discriminación para la inversión
extranjera, ya que era poco transparente y favorecía
al inversor nacional. A partir de 1998, se puso en práctica
una política más activa de promoción
de la inversión, orientada sobre todo a atraer al capital extanjero
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Ya
en 1999, la República Checa fue el primer receptor
de este capital entre los países del centro
y este de Europa en términos relativos, con
4.875 millones de dólares, y el segundo en
términos absolutos, después de Polonia. |
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Actualmente,
las transacciones exteriores se encuentran completamente
liberalizadas en lo referente a las operaciones por cuenta
corriente y a la mayoría de las operaciones por cuenta
de capital.
En los próximos años, no parece que el actual
equilibrio del sector exterior vaya a verse amenazado como
en 1996/97.
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