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La
inversión
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Una
facturación anual de 38 millones de libras,
en un sector con una tasa de crecimiento del 3% anual |
llevada a cabo en los últimos años en el Reino
Unido ha supuesto un fuerte empuje para el desarrollo del
tejido industrial en materia de medio ambiente y la mejora
en las condiciones ambientales de la nación.
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La estrategia para la calidad del aire
Desde la época del consumo masivo de carbón
y de los episodios de contaminación de 1950, el Reino
Unido ha progresado hasta conseguir en la actualidad una
aceptable calidad del aire.
La Air
Quality Strategy (AQS), o Estrategia para la Calidad
del Aire para Inglaterra, Escocia, Gales e Irlanda del Norte,
fue puesta en marcha por el Departamento
de Medio Ambiente Británico con la finalidad
de satisfacer los objetivos del Acta
Medioambiental de 1995 para una estrategia nacional
contra la contaminación atmosférica.
La primera
edición de la AQS fue publicada en marzo de 1997,
previamente a la Cumbre de Kyoto
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Como
resultado de dicha cumbre, el Gobierno británico
se comprometió a una reducción del 12,5%
en la emisión de los gases responsables del
efecto invernadero, y se marcó a sí
mismo de forma voluntaria el objetivo de reducir en
un 20% las emisiones de CO2 para el período
de 2008 a 2012. |
sobre el cambio climático
celebrada a finales del mismo año.
En 1999
se publicó la Directiva Europea 1999/13/EC
con el propósito de prevenir y reducir los efectos
directos e indirectos de las emisiones de compuestos orgánicos
volátiles sobre el medio y la salud humana.
A fin
de evaluar el grado con el que esta Directiva impondría
límites más rigurosos en la emisión
de gases respecto a los permitidos por la legislación
existente en el Reino Unido, el Departamento de Medio Ambiente
Británico encargó un informe
donde se analizaba los beneficios
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Se
calculó que los costes de implantación
de la directiva estarían sobre los 30 millones
de libras, aunque su aplicación reportaría
unos beneficios de 14,9 millones de libras al Gobierno
británico. |
que se obtendrían
con la implantación de dicha Directiva.
La previsión
en la reducción de emisiones fue establecida en un
21% por encima de las conseguidas con las normas existentes
en el Reino Unido: la Integrated
Polution Control y la Local
Air Polution Control.
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Energías renovables
La implantación de medidas para el control climático
como el Protocolo de Kyoto o, en el ámbito local
en el Reino Unido, el impuesto del cambio climático,
han servido para fomentar el desarrollo de las energías
renovables.
En un
afán de incentivar la producción y consumo
de energías renovables, el Gobierno británico
ofrece medidas como el plan
NFFO (Non Fossil Fuel Obligation), o la decisión
de liberar este mercado del Climate
Change Levy (impuesto para el cambio climático).
Siguiendo
esta tónica, el pasado mes de octubre el primer ministro,
Tony Blair, anuciaba la decisión del Gobierno de
llevar a cabo un conjunto de inversiones destinadas a fomentar
el desarrollo de las energías renovables.
A principios
de febrero, el Departamento
de Comercio e Industria adoptó un nuevo planteamiento
mediante el cual los proveedores de energía eléctrica
tendrán para 2010 la obligación de generar
al menos un 10% de su producción de electricidad
procedente de las denominadas energías limpias. Los
gastos derivados de este proceso serán incluidos
en la factura que el consumidor tendrá que pagar.
Con
estas medidas, sectores como el de la bioenergía
han experimentado un notable crecimiento en los últimos
años.
En la
actualidad, uno de los sistemas de producción de
energía con más perspectivas es la cogeneración
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Los
estudios realizados por el Gobierno británico
han mostrado que esta técnica es la manera
más rentable de reducir las emisiones de CO2
y se ha escogido como el motor impulsor en la estrategia
nacional de reducción de CO2. |
,
debido a su escasa contaminación y a la eficacia
que presenta.
En el
caso del sector hidroeléctrico, la madurez y saturación
que presenta este mercado en el Reino Unido, ha llevado
a las empresas británicas a buscar nuevos mercados
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Buenos
ejemplos de ello son la consultora Ian Pope Associates,
que en los últimos años se ha introducido
en el mercado de Europa del Este, o las consultoras
EPD, que está desarrollando proyectos hidroeléctricos
en India, Albania y Kenia, y Gilbert Gilkes &
Gordon Ltd. que ofrece soporte tecnológico
a países como Guatemala y Tailandia. |
fuera de sus fronteras.
En el
campo de la innovación, el Departamento de Comercio
e Industria Británico y la Comisión para la
Energía de Escocia están mostrando un gran
interés por las perspectivas que ofrece la producción
de energía proveniente del mar. Esta forma de energía
será sin duda uno de los sectores con mayores perspectivas
en el Reino Unido.
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La gestión de los residuos
Los últimos datos disponibles indican que anualmente
el Reino Unido genera 423 millones de toneladas de residuos.
La gestión de este volumen de residuos supuso en
1997 al Gobierno británico un importe que representa
la segunda partida presupuestaria más alta en los
gastos generales para medio ambiente.
El principal
obstáculo con que se encuentra el Gobierno británico
para la gestión de estas instalaciones, es el complicado
marco legal en que se encuadra. La normativa vigente hasta
nuestros días ha sido la Licencia
para el Manejo de Residuos de 1994, establecida bajo
el Acta
de Protección Ambiental de 1990. La actividad,
no obstante, se encuentra regulada también por el
Acta
de Control y Prevención de la Contaminación
que traspone la directiva comunitaria. Ese entramado legal
ha generado conflictos competenciales entre la Agencia de
Medio Ambiente y el Gobierno.
El Gobierno
desea adecuar estas instalaciones a la normativa comunitaria
incorporando su gestión al sistema de Control y Prevención
de la Contaminación mientras que la Agencia de Medio
Ambiente, por su parte, pretende que esta gestión
sea llevada a cabo bajo la normativa ya existente.
Como
solución intermedia, ambos organismos han llegado
al acuerdo de excluir de la normativa actual a todos aquellos
vertederos que se cierren antes de julio de 2001, y establecer
un período para la adaptación o clausura de
los vertederos existentes a la nueva normativa en un plazo,
aún en discusión, entre 2005 y finales de
2006.
En la
actualidad la gestión y manejo de este tipo de instalaciones
en el ámbito comunitario viene regulado por la Directiva
1999/31/EC
sobre vertederos. Esta directiva deberá ser traspuesta
a la legislación británica para julio de 2001.
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